Benigno Filomeno de Rojas

De Enciclopedia Virtual Dominicana

Benigno Filomeno de Rojas
Benigno Filomeno de Rojas

Una de las figuras más influyentes del pensamiento político dominicano es un personaje desconocido, en los orígenes de su vida y el papel que jugó en importantes acontecimientos históricos nacionales. Patriota, político, inductor y mentor de las más grandes figuras del siglo pasado, Benigno Filomeno de Rojas es un caso singular en la historia de los próceres dominicanos. Fue un actor de primera categoría en dos episodios como la Revolución Constitucionalista de 1857 y la Restauración de la República, que definieron el perfil histórico de la nación. Benigno Filomeno nació en Santiago de los Caballeros el año de 1811. De su niñez y adolescencia no se conocen mayores datos e informaciones y aparece en el escenario político después de haber residido durante muchos años en el exterior. En abril de 1829, a los 18 años de edad, se alista como guardiamarina en el buque “Barhm” de la Real Marina Británica y once meses después es dado de baja de esa institución, el 27 de marzo de 1929, en el puerto de La Guaira, Venezuela. Transcurren más de catorce años sin que se pueda seguir el rastro de Benigno Filomeno ignorándose donde residió y a qué se dedicó durante tan largo tiempo.

Según la obra mencionada aparece en diciembre de 1844: En Nueva Orleans, Estados Unidos, posiblemente trabajando al servicio de su hermano José María, y en negocios de éste. En esta fecha escribe a Lord Alberdeen, Ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, para tratarle asuntos relacionados con su país natal. En 1846 regresa a su país y se instala en su pueblo natal, después de 22 años de ausencia. Por su iniciativa y en compañía de otros munícipes es fundada una institución del sector privado denominada “Sociedad Patriótica de Fomento”. Según algunos de sus biógrafos, particularmente Gregorio Luperón, quien merece crédito porque le conoció y trató personalmente, Benigno fue educado en Inglaterra, o residió allí por largo tiempo, donde estudió derecho y obtuvo el título de abogado. Enrolado en el Servicio Exterior de ese país desempeñó funciones diplomáticas en Washington ante el gobierno de los Estados Unidos. Allí pudo compenetrarse bien de los principios democráticos, adquiriendo una superioridad en el conocimiento de los negocios públicos, que lo colocó a gran altura.

La importancia de los puestos que desempeñó revela que hablaba la lengua inglesa a la perfección y que era un hombre habituado a un estilo de vida, diametralmente opuesto a la sociedad dominicana de esa época que era un conglomerado rural, autárquico y precapitalista, en el cual las relaciones de producción se encontraban en una fase de desarrollo propia, si acaso, del siglo XVII. Residiendo en los Estados Unidos y como él mismo consigna en su discurso del 25 de marzo de 1865, ante la Convención Nacional, en Santiago, tuvo conocimiento de la independencia de su patria. “En el año de 1846 y en lejanas tierras, llegó por primera vez a mis oídos que mis conciudadanos estaban comprometidos en la más noble y sagrada de las luchas para obtener su libertad y su independencia. Impelido por el más puro amor a mi patria, me decidí a abandonar la posición social que en aquellos países ocupaba, no diré para trasladarme, sino para volar a mi país natal, a prestar a vuestra causa común el contingente de mis débiles esfuerzos y de mi escasa, pero sincera cooperación”. Regresó a Santo Domingo en el año 1846 cuando el sector más conservador y socialmente atrasado de la débil nación, habla asumido la dirección de la vida nacional, El liderato de Pedro Santana se encontraba en el inicio de su largo ascendiente y el general hatero al igual que la camarilla que le apoyaba y rodeaba, vio en el joven santiaguero, un perturbador y agitador del orden establecido. Otros lo consideraban un visionario y un Quijote defensor de la libertad de prensa, de los derechos humanos, y de la profesión de cultos. En un escenario compuesto por hombres que en importante número pensaban igual que Pedro Sántana, Benigno Filomeno de Rojas no pudo abrirse camino. Se dedicó al ejercicio de su profesión de abogado y en pocos años llegó a ser la figura más notable de los tribunales del Cibao y la Región Norte, sindicado por las autoridades como enemigo de los santanistas a quienes había rehusado cargos en el Gabinete.

Al producirse el levantamiento constitucionalista del 7 de julio de 1857, Benigno Filomeno vino a cerrar filas con los revolucionarios quienes lo eligieron Vicepresidente de la República, posición desde la cual presidió la Asamblea.

Constituyente de Moca, que elaboré la Constitución más progresista del país durante el pasado siglo. Desde ese momento, el ilustre santiaguero, pasó a ser una de las figuras, sino la primera, más influyentes del pensamiento político dominicano.

Desde hacía más de 10 años venía junto a Ulises Francisco Espaillat realizando en el orden de la vida civil, en el campo económico, agrícola y manufacturero, una encomiable tarea para acelerar el desarrollo productivo de la región del Cibao. Por estas razones, entre otras, no aceptó bajo ninguna circunstancia la infame conducta de Pedro Santana que anexó la República a España, gobernada por una monarquía obsoleta y esclavista, en un acto de traición contrario al deber de los dominicanos obligados a luchar por el engrandecimiento de su patria.

Continuó en su pueblo natal dedicado a las actividades profesionales y se sumé al movimiento Restaurador iniciado el 16 de agosto de 1863. Benigno Filomeno fue elegido por los Restauradores como Vice-Presidente de la República en Armas y Encargado de la Dirección del Gobierno Restaurador. Su nombre aparece como primer firmante del Acta de independencia del 14 de Septiembre de 1863, seguido de los nombres de Pablo Pujols, V. Curiel, Ulises F. Espaillat, Pedro F. Bonó, Ricardo Curiel, y otras figuras civiles de la gesta Restauradora. Más adelante en la exposición dirigida a la Reina Isabel II el 24 de Septiembre del mismo año, su nombre encabeza los firmantes en su calidad de Vicepresidente del Gobierno Provisional Encargado del Poder Ejecutivo.

Según el testimonio de varios restauradores el primer documento había sido redactado por el abogado venezolano Manuel Ponce de León y el segundo por Benigno Filomeno de Rojas, pero en ambos se nota, por el estilo, la influencia del prócer santiaguero.

Gregorio Luperón quien según su propio testimonio tuvo profundas diferencias con Benigno Filomeno de Rojas lo calificó “Mentor de los Restauradores” y dijo de él que fue “hombre de Estado de primer orden, apóstol de ideas avanzadísimas, de principios democráticos, distinguiéndose por su honradez y la pureza de sus pensamientos. A ella debe mucho la Restauración dominicana, y ojala que puedan hacer muchos tanto como él”.

Durante los dos años de la Guerra Restauradora, Benigno Filomeno de Rojas fue el jefe Civil del Gobierno Provisional y de su Gabinete. Bajo sus órdenes, unas veces, actuaron las figuras más señeras de ese gran episodio de nuestra historia, aunque no siempre tuvieron identidad con sus criterios políticos, como lo hace constar él mismo en su discurso ante la Convención Nacional en marzo de 1865. Murió pocos meses después de restaurada la República el 30 de octubre de 1865 de manera misteriosa en la Ciudad de Santo Domingo, a los 54 años de edad, según algunos, envenenado por sus rivales políticos aunque ya estaba enfermo y aquejado de graves dolencias y una incurable disentería. Patriota, honesto, capacitado, consagrado, es una de las más dignas y hermosas figuras de la historia dominicana.

Una de las figuras más ilustres de los acontecimientos patrióticos y de la vida política de la República, Ulises Francisco Espaillat nació en Santiago de los Caballeros el 9 de febrero de 1823. Fueron sus padres Pedro Ramón Espaillat Velilla y María Petronila Quiñones. En los años de su niñez y adolescencia recibió lecciones de inglés, francés, música, matemática y otras disciplinas, en el terreno de las limitadas posibilidades de la educación escolar que vivía el país bajo la ocupación haitiana. Recibió más tarde lecciones de medicina de parte de un tío paterno, el doctor Santiago Espaillat. Para los primeros años de la década iniciada en 1840, estableció una “botica”, que era el nombre popular de las farmacias, en esa época.

Proclamada la independencia y establecida la República para el año de 1848, como miembro de la Diputación Provincial de Santiago, comenzó la carrera política de Ulises Francisco que terminaría el día de su muerte. Participó de manera importante, primero, y principal después en todos los acontecimientos y episodios patrióticos y políticos que se sucedieron en la vida del pueblo dominicano, al cual dedicó, en conducta coherente e ininterrumpida, los mejores años de su existencia y el gran caudal de conocimientos que acumuló como lógica consecuencia de su interés por el estudio y la práctica permanente de la actividad política.

En 1849 fue uno de los promotores del apoyo a Pedro Santana en contra del comportamiento irresponsable del presidente Manuel Jiménez, que con su indisciplina había “puesto la Patria en peligro”. En 1854 participa, como diputado, en el Congreso Revisor de la Constitución y forma parte de la Comisión Redactora de la nueva Carta Sustantiva. El gobierno nacional encabezado por Buenaventura Báez auspicia el desorden administrativo y la corrupción, generando en la región del Cibao un movimiento revolucionario que estalla, en Santiago, en los primeros días de julio de 1857. Espaillat es uno de los promotores del levantamiento y suscribe junto a otras importantes figuras de Santiago, el Manifiesto Revolucionario contra el gobierno de Báez. [Integrado al gobierno organizado por la revolución, Espaillat firma conjuntamente con el presidente José Desiderio Valverde un decreto que ordena la incautación de los bienes de Báez, considerados malhabidos y, en consecuencia, propiedad del Estado. Esa decisión no tenía precedentes en la historia política de la República.

La lucha contra el gobierno de Báez se extendió por varios meses durante los cuales se hicieron los preparativos para la convocatoria de un Congreso Constituyente que tuvo a Moca como sede. Espaillat, diputado por Santiago, participó de manera influyente en el mismo, que finalizó promulgando una Constitución liberal y progresista. Los acontecimientos se precipitaron en el orden político de los enfrentamientos de los principales actores y Espaillat se vio obligado a ausentarse del país pasando por las islas del norte, y llegó a los Estados Unidos, en donde permanecerá por espacio de varios meses. Regresó a Santo Domingo y se estableció de nuevo en Santiago.

Obligado por las circunstancias firmó el Acta de Anexión a España en 1861, pero ya en 1863 cuando la llamada “Zaragata” o “desorden”, iniciado en la Línea Noroeste, estaba en contacto con los patriotas auspiciadores del movimiento restaurador. Fue hecho prisionero por las autoridades españolas y condenado a diez años de expatriación. Más tarde fue indultado. En agosto de ese año se inicia la segunda y última etapa de la guerra restauradora y los patriotas de Capotillo toman, a sangre y fuego, el pueblo de Santiago e instalan el Gobierno Provisional de la Restauración de la República.

Espaillat se convierte en la figura intelectual determinante del gobierno patriota. Redacta la mayoría de sus documentos fundamentales: exposiciones, resoluciones, decretos, cartas; dirige el boletín Oficial y organiza, con limitados recursos, el simple aparato burocrático del gobierno en armas. Escribe una serena y objetiva carta al Arzobispo Monzón, español que ha llegado al país como expresión intransigente de un pensamiento y conducta inquisitorial. En ausencia de Pepillo Salcedo, Presidente de la República, preside el organismo de ejecución de la guerra por la nueva independencia nacional. Recibe a Duarte que llega de Venezuela acompañado de Rodríguez Objio y atiende al fundador de la República con el respeto que se merece.

Sus relaciones con Duarte y Mella, en ese momento Ministro de la Guerra, son excelentes. De los fundadores de la República, a quienes conoció y trató, parece que con Sánchez no tuvo afinidad. Se ignoran las causas reales de esa diferencia. A la muerte de Mella, ocurrida en junio de 1864, Espaillat pasa a ocupar la Vicepresidencia definitiva de la República. Renuncia a esas funciones durante el gobierno de Salcedo y vuelve a desempeñarla bajo la dirección de ese general y permanece en esas funciones luego de su derrocamiento por Gaspar Polanco. La ejercerá hasta que Polanco es derrocado por Pedro Pimentel, Federico García y Benito Monción, en enero de 1865.

Espaillat es apresado el 21 de ese mes en la Fortaleza de San Luís, en Santiago, y más tarde confinado a Samaná por órdenes de Pedro Pimentel, líder del movimiento contra Gaspar Polanco y elegido más tarde Presidente de la República. En esos días le conoce y le observa con atención un oficial español prisionero de los patriotas: Adriano López Morillo. Años después, en sus Memorias Sobre la Segunda Reincorporación de Santo Domingo a España, refiriéndose a Espaillat apunta que: “era de carácter firme, honrado e impenitente revolucionario y, como dije en otro lugar, algo sectario a pesar de su educación y cultura...”

Al finalizar el proceso de La Restauración, no obstante las diferencias políticas surgidas entre los grandes dirigentes de la extraordinaria epopeya del pueblo dominicano, Espaillat convertido en el verdadero ideólogo de la pequeña burguesía liberal del país, se dedica a escribir y produce una serie de artículos y ensayos en los cuales fija una posición política objetiva y correcta acerca del desarrollo de las fuerzas productivas de la nación. En su artículo “A nuestros amigos de los campos “, alienta a los habitantes de la zona rural a trabajar e incorporarse a la vida pública. En otro trabajo discurre sobre la ganadería y requiere la creación de una escuela Normal, en la cual se preparen jóvenes expertos en ese renglón, tan necesario para el progreso de la nación.

Durante los mandatos de Báez sufre persecución y cárcel y al término de la Guerra de los Seis Años, es puesto en libertad y regresa a Santiago. Desarrolla una importante labor cívica que aumenta el respeto y la admiración por su persona. Para 1876, Hostos lo consideraba el hombre más digno del ejercicio del Poder que ha tenido la República. Desde la ciudad capital se le reclama para que sea candidato a la presidencia y el clamor se hace nacional. En marzo de 1876 acepta la candidatura. El 15 de abril de ese año, la Cámara Legislativa lo proclama candidato electo por la cantidad de 24,000 votos. Se traslada de Santiago a Santo Domingo, acompañado de impresionante comitiva que recorre las comunidades de Moca, La Vega, San Francisco de Macorís y Cotuí, llegando a la capital el 27 de abril a las 10 de la mañana siendo objeto de un cálido recibimiento. Su ejercicio del poder apenas duró cinco meses y cinco días. Desde el 29 de abril, al 5 de octubre de 1876.

Su gobierno patriótico, honesto, progresista y democrático fue derrocado por una asonada militar, expresión de la intolerancia y anarquía de las diferentes capas de la pequeña burguesía, encabezada por Ignacio María González. Alto, de color blanco, ojos azules, y pelo castaño, nariz perfilada, labios finos... con cincuenta años bien cumplidos, regresó a su pueblo natal el gran prócer republicano derrotado por la ignorancia y el atraso político. En Santiago murió rodeado de la admiración y el respeto de todos sus compueblanos Ulises Francisco Espaillat, el 25 de abril de 1878. Su ejemplo corno patriota, político y maestro llena de orgullo a los dominicanos.

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