Batalla de la Barranquita

De Enciclopedia Virtual Dominicana

La Batalla de la Barranquita representa para todos los dominicanos un monumento de dignidad, una exaltación al patriotismo un ejemplo al heroísmo…Es así, porque aquello fue la lucha de David contra Goliat. La Barranquita simboliza la resistencia del pueblo y el ejército dominicano a la violación de nuestra soberanía como nación por parte de un ejército extranjero.

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Antecedentes de la Batalla

Como podemos recordar en el 1916 nuestro país vivió un gran vació de autoridad. Las discusiones e incomprensiones entre los principales líderes de la época eran cada vez mas profundas. En medio de esa triste situación, el poderoso coloso del Norte, los Estados Unidos de América, acechaba la oportunidad para imponer sus designios basados en una política de expansionismo y de control de naciones, principalmente del Caribe.

Con la renuncia del presidente Juan Isidro Jiménez, producto entre otros factores de la disputa entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo, el 15 de Mayo del 1916 desembarcaron las primeras Tropas norteamericanas en las proximidades de la ciudad de Santo Domingo bajo las órdenes del Contralmirante William Caperton. Pocos días después lo hacían en San Pedro de Macorís, y el primero de junio desembarcaron por Puerto Plata y Montecristi. Desde estas dos ciudades del norte las fuerzas invasoras se dirigieron a ocupar la ciudad de Santiago, para así controlar los principales puntos de la República Dominicana.

¿Qué pasa en Mao?

Mientras en la mayoría de estas ciudades la población atónita recibía a los invasores con un silencio sorpresa e impotencia, en Mao y en pequeñas comunidades del noroeste la situación era distinta.

Inexplicablemente, las autoridades y las personas del pueblo tenían una clara conciencia de lo que ameritaba hacerse en esas circunstancias difíciles para la nación dominicana. La patria sangraba y los maeños parecían haber recibido el llamado para salir en su defensa. El sacerdote Eliseo Echevarria, el Comandante del puesto militar general Carlos Daniel, el síndico Rafael (Feso) Madera y el presidente del Ayuntamiento Don Efraín Reyes, todos, desde sus diferentes puestos o funciones estaban unidos por el mismo sentimiento y preocupación: la defensa de la patria mancillada.

Estimulados por el patriotismo y sin tener idea de la magnitud del riesgo, 80 hombres encabezados por el general Carlos Daniel salieron desde Santa Cruz de Mao a un punto del Camino Real (Vía que comunicaba a las ciudades de Montecristi y Santiago) para esperar las tropas de ocupación. El punto escogido fue el cerro de la Barranquita próximo a los entonces parajes de Guayacanes y Maizal, a unos 6 kilómetros de la ciudad de Mao. Al día siguiente, se les unió el capitán Máximo Cabral, miembro del ejército dominicano, quien fuera dejado libre por el Ministro de Guerra General Desiderio Arias cuando éste llego a Santiago desde Santo Domingo y concluir no combatir a las fuerzas invasoras.

¿A quienes enfrentaron los 80 patriotas?

El coronel Joseph Pendentlon, comandante de las fuerzas enemigas de ocupación, salió de Montecristi el 25 de Junio de ese 1916 con 24 oficiales y 837 soldados; es decir, con 867 hombres bajo su mando. Delante venía una guardia de avance de Infantes de Marina montados a caballo; luego continuaba un cuerpo principal formado en infantería y artillería, un hospital móvil y tren de provisiones.

También traían 24 carretas de mulas, 7 camiones, 2 carretas y un vagón con agua, un tractor arrastrando 4 casas remolques y 11 automóviles marca Ford. Las armas de este poderoso contingente eran cañones de artillería, rifles, ametralladoras y pistolas, entre otras, desconocidas por la población dominicana, pues los Estados Unidos recién las había entrenados en Europa durante la primera Guerra Mundial. Las armas de los 80 patriotas acantonados en la Barranquita eran rifles Máuser de uno y seis tiros ¡Imagínense ustedes! ¿Podrían estos salir victoriosos militarmente ante un ejército tan numeroso, tan entrenado y con armas tan poderosas?

El heroísmo en su máxima expresión

La batalla se dio. La bravura increíble de estos hombres que hoy recordamos detuvo por un tiempo prolongado a este gran ejército, y en un momento hasta lo hizo retroceder. Para que entendamos la extraordinaria acción y el gran valor de estos patriotas, transcribo lo que sobre la batalla de La Barranquita dice el señor Stephen Fuller, capitán de las fuerzas invasoras, quien estuvo presente en el acontecimiento histórico que hoy recordamos y observó de frente combatiendo a los nuestros. El Capitán Fuller escribió junto al señor Graham Cosmas, el libro “Los Marines en la Republica Dominicana 1916- 1924”, obra revisada y aprobada por el Museo de Historia de los Estados Unidos. Sobre la batalla de la Barranquita nos dice la siguiente:

“El 3 de Julio, en Guayacanes, los insurgentes hicieron su segunda resistencia importante contra las fuerzas del Coronel Pendentlon. En ésta, el combate decisivo del avance hacia Santiago, los americanos enfrentaron a un enemigo atrincherado, y una aproximación al través de unos arbustos muy espesos. Esta vez la artillería no fue capaz de encontrar la posición desde la cual observar y disparar al enemigo, no pudo soportar el ataque, y la infantería y los que operaban las ametralladoras tuvieron que llevar la carga principalmente del combate. Los ametralladores desplegaron una actividad en que se lucieron en una forma muy particular. Arrastraron sus armas marca Colt y Benet – Merciersal a través de las malezas unas 200 yardas de a línea opuesta (las trincheras enemigas) y les dispararon estallando el fuego concentrado en un esfuerzo por silenciar los rifles de los enemigos. El cabo Joseph Glowin arregló y se colocó su fusil detrás de una leña que estaba en el suelo, y empezó a disparar hasta que fue herido dos veces, cuando otros infantes de marina, con mucho esfuerzo le arrastraron hasta la guardia para curar sus heridas, y otro infante de marina cuya escopeta se había atascado, le sustituyó. El primer Sargento Roswell Williams, luchando con una pistola Colt que tenia tendencia a atascarse, desde una posición en la que estaba expuesto al peligro, se levantó bajo el fuego, para tratar de quitar el obstáculo de la pistola y mantuvo su arma en acción. Por esta hazaña llegó a ser el primer hombre en el Cuarto Regimiento en obtener la medalla de honor”.

Continúa diciendo el capitán del ejercito invasor que enfrentó a los 80 patriotas de la Barranquita que, “mientras la infantería de la marina y la ametralladoras presionaban el ataque en el frente de la Sexta Compañía, bajo el mando del Capitán Julian Smith, un futuro Teniente General, atacó y disparó a las fuerzas rebeldes que se habían deslizado por el flanco de la columna para atacar el sector de las provisiones. Finalmente, el enemigo se dispersó y escapó dejando a los infantes de marina que ya habían tenido un muerto y 10 heridos, en posesión de las trincheras, probándose así la superioridad de la puntería de los fusiles de los infantes de Marina y del tiroteo de las ametralladoras. Los rebeldes perdieron por lo menos 27 muertos y dejaron 5 prisioneros en las manos de Infantería de la Marina”, termina diciendo el señor Fuller.

Sobre la batalla de La Barranquita hay muchos pasajes que merecen destacarse pero que por falta de tiempo y espacio no hacemos en estos momentos. Sin embargo, es importante resaltar algunos de esos pasajes memorables: ¿Cuánto no se podrá decir del heroísmo del anciano doblemente HEROE, pues también combatió en las luchas de las Restauración de la Republica, Francisco (Pancho) Peña que con fusil en manos se unió a ¨los muchachos¨ en la Barranquita dejando allí su existencia. ¿Y del gigante Demetrio Frías a quien el Sindico de Mao le entregó la Bandera Nacional con la encomienda de volverla a traer y cuando la dejó por olvido en el campo de batalla ya abandonado por nuestros patriotas, y ocupado por las fuerzas invasoras, se devolvió a buscarla penetrando el área ya controlada por el enemigo hasta rescatarla y hacerla llegar desde donde salió con ella. ¿Y del poeta de la época Juan de Jesús Reyes que con versos incomparables describió la hetacombe y a nuestros héroes dejándolos inmortalizados? ¿Y del uso de las abejas en la estrategia militar concebida por el Comandante de los patriotas, el General Carlos Daniel? ¿Y de la familia Gutiérrez de Guayacanes que aportó cinco de sus miembros, muriendo la mayoría de ellos en la lucha? ¿Y del Sacerdote de Mao en la época Reverendo Eliseo Echevarria quien desde el púlpito estimuló al pueblo joven a la defensa de la Patria pisoteada? ¿Y del médico que vino desde Santiago, el doctor Geraldo Ellis Cambiaso, para curar y cuidar de los heridos hasta sanarlos?

Solo el valor y el patriotismo elevados a su máxima expresión, podían darles a estos 80 prohombres la fuerza suficiente para enfrentar y resistir con fortaleza a ese ejército de más de 800 soldados entrenados y fuertemente armados. Los gladiadores de La Barranquita del 1916 demostraron ser unos gigantes dentro de las luchas patrias del pueblo dominicano, y de que en ellos estuvieron sembrados los principios sacrosantos sembrados por el Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte. Por esto es que afirmamos ante todo el país y el mundo que La Barranquita es un monumento a la dignidad y al patriotismo del pueblo y del ejército dominicano.

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